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Madrid-Rubén Cedeño

KILÓMETRO CERO

Cada vez que voy a Madrid me detengo ante una placa que hay en la “Puerta del Sol” donde dice “Kilómetro 0”, y medito sobre lo que eso significa; me introduzco dentro de ese “cero”, de no ser carretera, no ser calle, no ser casa, de ser NADA, sólo el comienzo de diferentes rutas. De ese “Kilómetro 0” se mide el inicio y expansión del idioma castellano, las rutas de Colón que descubrieron América y la evangelización de la religión católica a Sudamérica. 

De allí se iniciaron y se inician tantas cosas. Ese lugar permanece silencioso, humilde, pisado por algunos, ignorado por otros, ensuciado por basura que tiran sobre él, pero es el origen y, aunque muchos no lo reconozcan, es un comienzo. Así nos toca ser o vivir a veces el “Kilómetro 0”, y ser insultados, desconocidos, vejados, y seguir en el sitio que no ocupamos, sino que los aconteceres de la vida nos han otorgado, y que es inamovible, aunque muchos quieran que no se esté allí. 

Cuando se está en la negación del “yo personal”, más allá del bien y del mal, de la alegría y la tristeza, de la acción y de la inercia, el pecado y la pureza, la materia y el espíritu, se está en el “Kilómetro 0”, en el Ser, en Dios, en la Totalidad. El “Kilómetro 0” es un excelente punto de referencia para introducirse en él, cuando nos desequilibramos por ir a uno de los pares de opuestos. En todo camino existe un Punto “Kilómetro 0”, y es cuando se llega a la realización o al Estado Interno de Contemplación. El Éxtasis de Santa Teresa de Ávila es un “Kilómetro 0”.

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  PUERTA DEL SOL

La “Puerta del Sol” es el centro de la Península Ibérica y está en Madrid; es el comienzo de todos los kilometrajes hacia los cuatro puntos cardinales incluyendo, en un lejano occidente, las Indias o el Nuevo Continente Americano, cuna de las Enseñanzas de la Nueva Era.

Desde la Puerta del Sol se comenzó a contar el kilometraje de Cristóbal Colón hasta llegar a la América, se inició el descubrimiento de los que es América, anagrama que en el más puro sajón dice: Raza del YO SOY (I Am Race). Esta fue la Puerta Solar de la religión Cristiana cuando partió al Nuevo Mundo. Esta es la Puerta del Sol, “Kilómetro 0” de las rutas de Santa Teresa en su carreta, por la árida Castilla, aunque nunca pudo fundar aquí. 

El sol, como máxima fuente de Luz natural, es el punto más externo que se puede concebir de la Luz; es una puerta que, cuando se traspasa, uno se unifica con la Luz, con el Sol, con Dios y, por consecuencia, con el SER. 

Nuestra “Puerta del Sol” es la Presencia YO SOY, o Dios en nosotros. Veo a tantos españoles alrededor de este punto, tantos americanos y extranjeros que dan vuelta, miran y vuelven a mirar el escrito que hay en el suelo, pero no se atreven a pararse en el propio centro de esta Puerta del Sol y fundirse, hacerse uno con la Luz, ir al “Kilómetro 0” y partir de allí hacia todas las rutas del mundo; o quedarse en él y simplemente SER.

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CIBELES

La Cibeles, Reina de Madrid, Reina de España y del Nuevo Mundo, América. Ella es Madre de la Agricultura de la Tierra del Mundo, Ella es la Madre Divina y por eso reina reposada en su trono de carroza tirada por leones que representan los Soles y Logos, sobre el agua que es su símbolo, origen gestante cósmico. Entre el Paseo de la Castellana y la Calle de Alcalá está la Madre Cibeles.

Gracias a la Madre Divina, España ha sido, y por medio de su protectorado le ha legado a América el Amor a lo Divino. La Madre Ibérica es el Guardián Silencioso de España y encuentra en Cibeles su anclaje y en la “Canción Española del Niño Judío” su Llave Tonal.

(Libro “España Metafísica”)

Por Rubén Cedeño

Grupo Metafísico de Madrid

Desde la Sede Central del Grupo Metafísico de Madrid Europa tengo el placer de darles la bienvenida a todos los que visitais esta puerta a las enseñanzas de los Maestros Ascendidos, de la edad dorada de su majestad Saint Germain y a la magistral exposición de su discípula directa, nuestra Amada Conny Méndez, cuyo legado recibimos de la mano de nuestro amigo Rubén Cedeño, para cuyo agradecimiento por su Amor, Instrucción y Amistad no conoce límites.

Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias públicamente también a las personas que componen el grupo interno que tengo el privilegio de dirigir, sin cuyo amor, buen hacer y apoyo incondicional, no podría realizar la tarea que libremente elegí en su momento, así como a todos los colaboradores que contribuyen con las conferencias e instrucciones día a día, fieles a su linea discipular y a su conciencia. 

Si en algo contribuye esta página, a la expansión de la luz, aunque sea de una persona, nos daremos por satisfechos.

por Domingo Laut Rodríguez